Apogeo y declive de la Real Armada española

A mediados del siglo XVIII, buena parte de los caudales que España recibía de América fueron derivados por la monarquía hacia la construcción de una marina de guerra poderosa. Las colonias americanas eran un activo importante que había que mantener y para ello resultaba imprescindible poseer una armada moderna, numerosa y bien dotada. Sin embargo, aunque el esfuerzo naval sirvió, en parte, para mantener el control territorial, la mala gestión hizo que en apenas tres décadas la flota española hubiera dejado casi de existir. Para explicar lo sucedido en este periodo, el profesor Juan Marchena, de la Universidad Pablo de Olavide, dirige un equipo de investigadores que trabaja en el proyecto Apogeo y crisis de la Real Armada. 1750-1820.

J. García Orta

La batalla más dura para la Real Armada fue contra el ancla en los puertosEscribía recientemente Paul Kennedy, director del Instituto sobre Seguridad Internacional de la Universidad de Yale, que uno de los temas centrales para entender el desarrollo, no sólo de la economía internacional, sino también de los grandes cambios tecnológicos desde el S. XVIII a nuestros días es, sin duda, el análisis de los cambios y transformaciones de las marinas de guerra y, con ella, el de las tecnologías que han permitido su progreso.

España contó a mediados del XVIII con una poderosa armada, un instrumento extraordinariamente desarrollado, de un gran valor tecnológico y producto de un alto nivel científico, que la impulsó a formar parte del grupo de potencias implicadas en el nuevo concepto ilustrado de dominio y transformación del mundo. No obstante, pocos años después se habían esfumado tanto el dinero de América como la flota de combate. “A los barcos los hundió la mala administración”. El profesor de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) Juan Marchena Fernández es tajante a la hora de señalar las causas que originaron la desaparición de la que llegó a ser la segunda armada más importante del mundo. Pero aunque el por qué está ya definido, faltan por conocer las razones por las cuales el gasto de la Real Hacienda española se empleó de manera tan ineficaz según los resultados obtenidos.

Para ello, un equipo multidisciplinar encabezado por Marchena y formado por 20 investigadores de las universidades de Murcia, Politécnica de Madrid, Santiago de Compostela, UNED, Texas Tech, Pablo de Olavide, Queen’s University de Montreal, y otros centros de investigación de Ecuador, México, Venezuela y Uruguay, con la colaboración empresarial de Mapfre y Navantia, están desarrollando un trabajo en profundidad para desentrañar estas razones. Un estudio a través deLa fuerte inversión naval permitió una evolución en la técnica y tecnologia de la épocal cual se analizarán desde la construcción naval hasta la vida cotidiana en la Armada española a fines del S. XVIII, pasando por el análisis de los cuadernos de bitácora, la formación de las tripulaciones, el estado de los apostaderos en América o la ciencia y técnicas desarrolladas por la marina española hasta la guerra de Independencia. Se trata de un proyecto de excelencia que la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa ha financiado en la convocatoria de 2007 con 368.000 euros.

“Desde 1750, la inversión más importante de la monarquía fue construir una gran armada, capaz de competir con la británica y la francesa, para lo que empleó decenas de millones de pesos en un proceso que llevó a la construcción de más de dos centenares de navíos y fragatas en un tiempo record, pero también a disponer de arsenales y astilleros altamente tecnificados”, apunta el investigador. Un gasto que supuso, junto a la suma destinada al ejército, cerca del 70% del gasto de una monarquía que se encontraba en su mejor momento de bonanza fiscal, según estimaciones del estudio, gracias sobre todo a los ingresos americanos.

¿Sirvió esta inversión para alcanzar sus objetivos de hegemonía y control sobre las colonias? La respuesta para Juan Marchena no está tan clara. Por un lado y durante este periodo, España logró mantener su posición en América, si bien los intentos británicos por conquistar importantes enclaves como La Habana, la ciudad americana mejor guarnecida, fueron exitosos. Pero por otro lado, la Real Armada no sirvió para garantizarle a España el dominio del mar, ya que el enorme coste de los barcos retrajo a los distintos ministros de la Marina a movilizar la flota con asiduidad. “Decidieron que la armada era tan valiosa que era mejor no sacarla de los puertos y exponerse a perderla, y usarla únicamente como arma disuasoria, ya que cuando lo hicieron les fue mal”, afirma el investigador.

Este reportaje es más extenso. Léalo completo en www.andaluciainvestiga.com

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~ por garciaorta en febrero 11, 2009.

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