Enfermeros y pacientes se entienden bien

Del éxito en la comunicación entre el paciente y el profesional de la enfermería, sea cual sea su ámbito de trabajo, dependen elementos tan importantes como un correcto diagnóstico o un buen entendimiento de cara a un mejor cuidado del usuario. En este sentido, un estudio elaborado en el seno de la Universidad de Huelva (UHU) revela en sus resultados preliminares que la comunicación en la práctica enfermera, concretamente aquélla desarrollada en los centros de atención primaria de la capital onubense, goza de muy buena salud.

Las investigadoras Ángela Toronjo y Mª del Valle López

“Existen evidencias científicas de que la comunicación ejerce un efecto terapéutico, favorece el cumplimiento del tratamiento, incrementa la satisfacción del usuario con el sistema, además de hacer que la calidad del proceso asistencial mejore considerablemente”. Para María del Valle López Santos, responsable del estudio financiado por el Fondo de Investigación Sanitaria, la comunicación es una herramienta esencial en la práctica enfermera que no está suficientemente estudiada. “En la literatura de habla hispana no hemos encontrado investigaciones relevantes que aborden la comunicación de forma global en el colectivo enfermero, siendo en la mayoría de los trabajos los sujetos de estudio pacientes con necesidades especiales en la esfera psico-afectiva (oncológicos, U.C.I., psiquiátricos, etc.)”, afirma la investigadora. Unos estudios cuyo ámbito suele circunscribirse a un servicio, una unidad de hospitalización o un hospital, y el objeto de estudio se focaliza en aspectos parciales de la comunicación (la asertividad, el tacto, la comunicación no verbal, los contenidos, etc.)

Por ello, desde la Escuela Universitaria de Enfermería de la Universidad de Huelva se puso en marcha un proyecto de investigación, titulado Estudio del componente comunicativo/relacional de la práctica enfermera en atención primaria de salud, con el objetivo de analizar aspectos que están a caballo entre las aptitudes comunicativas y la entrevista clínica, así como para contribuir al conocimiento y la reflexión sobre el tema. En este sentido, para la elaboración del trabajo, el grupo de investigadores de la Onubense ha realizado un seguimiento mediante grabaciones de video a un total de 34 profesionales del Sistema Sanitario Público Andaluz, pertenecientes a los centros de Huelva Capital y a la zona metropolitana de Aljaraque. En total han participado ocho centros de los nueve que constituían el ámbito de estudio y se han analizado 380 consultas de las 400 previstas en el proyecto. Una participación que para los investigadores supone todo un éxito, dada la dificultad que plantea la recogida de este tipo de información ya que, entre otras cosas, hay que contar con el consentimiento tanto de los usuarios como de los profesionales.

Los ámbitos en los que se ha desarrollado el análisis comunicativo se han acotado a dos parcelas: las consultas realizadas en el centro de salud y las visitas a domicilio, donde se ha optado por un observador como sustituto de las grabaciones de video. Tanto la grabación de las consultas como la presencia del observador se han realizado respetando todos los criterios de confidencialidad e intimidad del paciente. Una labor de campo para la que se ha tenido que desarrollar y validar un cuestionario en el que se abordaban 34 aspectos englobados en tres ejes fundamentales: las actitudes comunicacionales, las tareas profesionales con base en la comunicación (recoger información, dar consejos, etc.) y las habilidades técnicas. Según María del Valle López, a través de esta herramienta, inspirada en el cuestionario GATHA específico para médicos de familia, “hemos querido facilitar a los profesionales de la enfermería un instrumento que pueda ayudar a la mejora de su práctica profesional a través de la auto-observación y el auto-análisis.”.

Primeros resultados

A opinión de los investigadores del Departamento de Enfermería de la Universidad de Huelva “la comunicación enfermero-paciente en la capital onubense goza de muy buena salud”, según los primeros datos obtenidos en el proceso de estudio. “Hoy por hoy, la enfermería en atención primaria tiene mucho contacto con la población de forma continuada, atendiendo a las mismas personas en momentos y situaciones diversas, que van desde el programa de niños sanos, hasta la atención de ancianos, visitas a domicilio o consultas sistemáticas con enfermos crónicos”. Una serie de aspectos que “facilitan evidentemente la comunicación”, señala la investigadora. Y es que, según los resultados del proyecto, los profesionales objeto de estudio han conseguido, por un lado, una media de 29 sobre 34 puntos evaluados en las grabaciones, mientras que las consultas realizadas en los domicilios de los pacientes han alcanzado un 42 sobre 49 puntos.
Las consultas fueron registradas mediante video para su posterior análisis

De forma más concreta, los datos preliminares revelan que, mientras que la edad no influye en las capacidades comunicativas de los enfermeros, sí existen pequeñas diferencias cuando se relaciona esta materia con la formación recibida durante el pregrado y, también, en el postgrado. En este sentido, en el primero de los casos, el estudio desvela una diferencia significativa entre los que no recibieron ninguna formación durante la carrera y los que sí, mejorando la práctica en estos segundos. Sin embargo, en esta fase preliminar también se ha detectado que no siempre una mayor formación de postgrado se corresponde con una mejor comunicación profesional-paciente, una afirmación que plantea serias dudas a los investigadores, dejando el dato en cuarentena “mientras lo analizamos más a fondo, porque alguna variable ajena a la investigación debe de estar distorsionando los resultados”.

Otros factores que influyen positivamente en la comunicación, según el estudio, son el tiempo, la experiencia y el género del profesional. “En el periodo que va de 0 a 10 minutos, la puntuación mejora progresivamente cuanto más minutos de consulta”, afirma María del Valle López quien, sin embargo, señala que esta tendencia no sigue subiendo una vez superada la barrera de los 10 minutos. En lo referente al segundo factor, el estudio deja entrever que no toda experiencia actúa de manera positiva en cuanto a la comunicación se refiere. En una comparativa, una enfermera con una amplia trayectoria profesional global puede tener peor capacidad comunicacional frente a otra con menos experiencia pero más específica de atención primaria. Por último, el estudio apunta a que existen diferencias comunicativas por sexo, dándose de forma más positiva en la fórmula profesional hombre y usuario mujer que en otras combinaciones, un dato que los investigadores pretenden analizar más a fondo con la intención de ahondar en las causas de esta situación.

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~ por garciaorta en agosto 12, 2008.

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