Andalucía Innova

Antes que nada, pedir perdón por ausentarme sin avisar durante tan largo periodo, pero ya se sabe … antes está la obligación que la devoción. Después de no sé ya cuánto tiempo, regreso hoy, día de San Jorge, no para perseguir fuegos fatuos sino para volver la vista atrás a una loca semana que me ha arrastrado por buena parte de los rincones de esta tierra andaluza y ha destrozado, más si cabe, mi maltrecha espalda y sus aledaños. La causa es simple: la denominada Ruta de la Innovación, organizada por la Red de Espacios Tecnológicos de Andalucía (RETA) para monitores y técnicos de Andalucía Investiga. Un recorrido en bus que comenzó en Granada y que ha pasado por buena parte de los Centros y Parques de Innovación Tecnológica desperdigados por el territorio andaluz (exceptuando, claro está, Huelva y Cádiz, los grandes olvidados de la innovación) hasta culminar en la Isla de la Cartuja de Sevilla.

La razón que nos impulsó a iniciar tan extravagante viaje no es más que conocer cómo se estructura actualmente la Andalucía innovadora. Una panorámica de este importante aspecto de nuestra tierra que se pierde más allá de los grupos de investigación acogidos en el seno de las distintas universidades. El Centro de Innovación de la Piedra de Macael (Almería), el del mueble y la madera en Lucena (Córdoba), el Parque Tecnológico de la Salud (Granada), el Parque Tecnológico de Andalucía (Málaga) el de la oliva y el aceite Geolit (Jaén), etcétera. Un gran paseo que, para el que le interese, resume estupendamente mi compañera en Málaga, Susana Aguilar, y que tendrá un reflejo mucho más amplio en nuestra próxima revista … (promocionarse o morir!)

Para evitar repetir lo ya publicado en la web de Andalucía Investiga, mi comentario va más bien encaminado a realizar una pequeña valoración crítica sobre todos los aspectos de la innovación que he tenido la oportunidad de ver en estos días. La idea de los Centros y Parques Tecnológicos es de una actualidad reciente pero que se lleva trabajando desde hace ya algunos años. Un intento por, digamos, modernizar el tejido económico andaluz impulsando, entre otras cosas, un acercamiento entre empresas e investigadores, conformando un espacio común de trabajo y un punto de encuentro para lo tecnológico e innovador, con especial atención a las EBTs. Un ejemplo claro de ello son los dos grandes epicentros en cuanto a innovación se refiere: el Parque Tecnológico Andaluz (PTA para los amigos) y Cartuja 93. Este último lo pudimos conocer de mano de una de sus responsables y directora desde hace algunos años y lo cierto es que, bajo mi punto de vista, todo lo que se reúne en esa Isla es, por una parte, desconocido para la sociedad en general, y, por la otra, de una capacidad increíble. Cerca de una centena de grupos de investigación se dan cita en la Cartuja, albergando empresas punteras como Sadiel o Avengoa, brazos del CSIC, EXTENDA, el IAT, universidades, etc. y próximamente un espacio para las Empresas de Base Tecnológica, demandado durante bastante tiempo. Un motor económico al que, según nos comentaron, muchos se quieren sumar no sólo desde la inspiración para trasladar la idea a otras zonas, sino más bien para aprovecharse del potencial que supone en tiempo y en dinero (en lo que, en definitiva, se resume todo) tal aglutinamiento institucional y empresarial.

No obstante, dejando a un lado estas dos, la otra cara de la moneda presenta una realidad que, digamos, dista aún de una Andalucía Innovadora verdaderamente consolidada. Para sorpresa de muchos de nosotros, hoy día se habla de Centros y Parques Tecnológicos cuyas mayores instalaciones son un piso de alquiler, como viene siendo el caso del PITA en Almería o de Enebrales 21 en Córdoba (aunque aquí en Huelva también pasa), o un edificio aislado en un gran descampado, como viene siendo Geolit. En otros casos, existen CIT que ya han empezado su caminar, como el del textil, el del mueble o el de la arcilla, pero aún le quedan unos cuantos años para poder ver si realmente han supuesto un revulsivo para la economía “local” (con un campo de acción que, evidentemente, supera las barreras municipales) A mi parecer, Andalucía trabaja muy duro para desplegar un gran potencial pero que, salvo las excepciones citadas, se plantea aún a medio – largo plazo, siempre y cuando, como nos advertía una voz muy certera en Córdoba, todo el proyecto no acabe en un mero parque industrial con suelo a precio de saldo.

En resumen, estos cinco días han servido para mostrar lo que es y lo que será la Andalucía del I+D pero sobre todo, del i, pasando brevemente por empresas de fuerte aplicación informática (una de ellas opta con muchas posibilidades a ganar el concurso de Google para el desarrollo de software para móviles), pero sólo escuchando de oídas imporantes investigaciones que se desarrollan en el seno de EBTs en materia, por ejemplo, biomédica. Lo que en CITVAL reseñaba como una ventaja, aquello de no acotarse a un determinado sector, en nuestra comunidad se amplifica: mucha especialización según las zonas que, en suma, dan a Andalucía una amplia variedad de puntos de trabajo que no compiten entre sí sino que se complementan. La idea de la innovación con sus pros y sus contras. Habrá que estar atento para ver si todo esto que nos han dibujado a lo largo de la semana pasada se transforma en realidad o se queda en un mero intento de lo que pudo haber sido.

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~ por garciaorta en abril 23, 2008.

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