Por sus hechos les conoceréis

A propósito de la lágrima sincera que la señora Clinton derramó ante sus electores en las primarias demócratas, por la que hay quien piensa que le valió la victoria ante el hasta entonces imparable Obama, leí un artículo el pasado día 10 del periodista de El País Lluis Bassets sobre el que he estado reflexionando mucho estos días. En concreto ha sido un párrafo el que más me ha marcado y que paso a exponer a continuación:

El prototipo al que se enfrentan los Clinton es el del nuevo político para el siglo XXI. Es un prototipo en construcción, pero que tiene ya modelos experimentales en funcionamiento en algunos países. Es difícil captar con precisión sus características, puesto que hasta ahora los políticos se definían por sus ideas y sus programas, e incluso, desde que empezó la era audiovisual, por la potencia de unas imágenes que se asocian a ideas y programas. Ahora, lo primero que se percibe es la niebla ideológica. Las ideas se difuminan, se metamorfosean e incluso desaparecen. Sucede incluso con políticos aparentemente de mandíbula prominente como Sarkozy: predica postulados fuertes que luego van desvaneciéndose en la bruma de su imagen mediática, de las conexiones digitales, del bonapartismo audiovisual con el que consigue ocupar la globosfera. Ahora la política, los programas, funcionan en el terreno de las conexiones nerviosas, las sensaciones y las emociones. A un político se le define por su carácter, su biografía, su gestualidad, su capacidad de comunicar y simpatizar con la gente, su íntegra actuación en la vida como actor de la película de su propio destino. Las ideas, los programas, esos cacharros y artefactos, quedan para las viejas generaciones.

Es, cuanto menos, tentador pensar que en España puede estar ocurriendo tres cuartos de lo mismo. ¿Es lo mismo PP que PSOE? ¿Tanto da Zapatero que Rajoy? ¿Qué caracteriza hoy la política española? 

Creo que en estas mismas líneas me referí una vez a aquel famoso debate televisivo entre Kennedy y Nixon, aquel encuentro en el que el lenguaje corporal el primero se sobrepuso a las ideas y la experiencia del segundo en la mente de los telespectadores (que no de los radioyentes), y parece que la cosa no está del todo alejada. Son muchos los factores que han marcado a la actual legislatura: desde el 11-M o las bodas gay hasta las negociaciones con ETA o la ayuda para el alquiler. Sin embargo, parece que en 2008 en política sigue jugando un papel más importante la apelación a los visceral que la demostración de los hechos. Leo hoy en El Periódico lo siguiente:

Con la convocatoria de las generales del 9 de marzo, hoy finaliza un partido de cuatro años, el de la legislatura más bronca de la democracia, que se decidirá en la prórroga. Parte José Luis Rodríguez Zapatero con ligera ventaja en los sondeos frente a Mariano Rajoy, y desde hoy, cuando firme el decreto de disolución de las Cortes tras reunir al Consejo de Ministros, afrontará el 9-M más como un voto de castigo al PP por la crispación que ha sembrado que como un plebiscito sobre su gestión. Contrapuesta al “catastrofismo” del PP, La mirada en positivo del lema socialista anticipa una campaña negativa. Mientras Rajoy rescata del armario su uniforme de moderado, Zapatero resucita la estrategia del miedo. El electorado de centro, poblado de indecisos, tiene la última palabra.

Más que con el respaldo de los logros (y los fallos) de cada uno, mientras Rajoy apela al voto para “llegar a fin de mes” como rezan sus carteles, Zapatero hace un llamamiento para no volver a lo que había antes, no pudiendo envitar en sus discursos esa coletilla de “con lo que tuvimos durante ocho años”. ¿Tanto miedo tienen tanto uno como otro de exponerse al voto de los españoles por sus hechos y acciones?¿Tan mala es la memoria del electorado español? Desde luego, si algo ha centrado esta legislatura ha sido la crispación. A dos meses vista, dejen que descansemos un poco, que rumiemos nuestras ideas y hagan una campaña limpia, señores, o al menos que huela bien

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~ por garciaorta en enero 14, 2008.

2 comentarios to “Por sus hechos les conoceréis”

  1. No pidas imposibles, Juan.

  2. Tengo una amiga que dice que para votar habría que hacer una especie de oposición o algo así. Cada vez estoy más de acuerdo con ella, porque efectivamente, la gente tiene muy poca memoria… Y esas víboras políticas utilizan cualquier recurso pestilente para mover las masas que sólo recuerdan que: “bueno, mientras tengamos nuestra cervecita antes de comer… qué más da! Estos eran malos, porque iban contra mi abuelo en la Guerra, así los otros son buenos, y los voto porque sí. Total!” Un poquito de cordura… Po’vafó!!

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