La cruzada por el petróleo

Dejando a un lado hoy el tema de la “guerra del fútbol”, que tanto está dando de qué hablar en el mundo periodístico y tantas sorpresas está ofreciendo, me gustaría retomar un tema que surgió hace un par de días a propósito de las respuestas de Ignacio Escolar sobre el nuevo periódico de Mediapro, Público. En concreto me refiero a ese comentario de que hace falta menos información y más criterio. Corroboro, especialmente, esto segundo.

He llegado hace un rato de Sevilla. La búsqueda de trabajo lleva de nuevo a pisar las modernas instalaciones de la Facultad de Comunicación. Mientras hacía la cola propia de la secretaría (para quien haya vivido el humor de las funcionarias, decirles que hay personal nuevo y, al parecer, más agradable) encontré por allí tirado un Metro de ayer. Se ha dicho de toda la vida que el periódico de hoy es la basura de mañana, pero puestos en una cola lo mismo nos da que sea de ayer como que sea la propaganda del Carrefour del mes pasado. La cuestión es llevarse algo a los ojos con lo que matar el tiempo.

En una de sus páginas, encuentro como información de apertura una referida, como no, al caso Madelaine. Sus padres han contratado, aunque fuera de la legalidad, a ex agentes de los servicios secretos ingleses. Ojeando un poco en la misma página, encuentro una información en una esquina apartada, casi oculta, que, al menos a mi, me pone los pelos de punta. Los soldados estadounidenses tienen el visto bueno para poner “cebos” para cazar a los insurgentes irakies. ¿Estamos locos o qué pasa? Según subtitulaba ayer El País en un reportaje al respecto, “el Pentágono podría haber animado a los francotiradores en Irak a abatir a aquellos iraquíes que cojan municiones, explosivo plástico o cables de detonación colocados en las calles de Bagdad”. Aunque la práctica me suena un poco a los GAL, se diría que los norteamericanos pretenden matar moscas a cañonazos, saltándose cualquier presunción de inocencia, en una especie de venganza in extremis en un momento en el que se está “empezando a plantear” la retirada de las tropas.

Desde mi humilde opinión como periodista en paro, esta información que comento debería de haber ocupado las cuatro columnas dedicadas a los teje y manejes de los McCann o, si me pones, toda la página. El medio está para informar y, sinceramente, de las cuatro noticias que había en esa página de Metro yo me hubiera quedado simplemente con esta. No se trata de informar porque sí, sino de hacerlo bien y con criterio. Y la situación de Irak da mucho más de que hablar que la guerra del fútbol y los McCann juntos.

Sin ir más lejos, el País publicaba ayer otro reportaje titulado: El petróleo enciende Irak. EE UU presiona a Bagdad para que apruebe la Ley de Hidrocarburos. El texto, firmado por Pere Rusiñol, explica como en un país en el que”el petróleo representa el 70% del PIB y el 95% de los ingresos del Estado” el gobierno se ve presionado por los norteamericanos para aprobar una ley en la que “se limita la participación del Estado y se otorgan concesiones a las multinacionales mucho más largas de lo habitual: de hasta 35 años”. Además, pese a la paralización de la ley, la región autónoma kurda, más cercana a EEUU, aprueba por su cuenta otra ley similar, dejando como principal beneficiaria a la empresa Hunt Oil Company, de Texas, “dirigida por un magnate íntimo de Bush”.

Lo que empezó como una búsqueda de armas de destrucción masiva se está mostrando hoy día, aunque ya lo sabíamos, en toda su crudeza. En 2003 nos embarcamos en una cruzada por el petróleo, dirigidos por el piadoso Bush y sus conversaciones con Cristo, y marcando como objetivo acabar con unos infieles que, a día de hoy, no sólo amenazan con limpiar sus tierras de españoles o franceses, sino que también matan a nuestros soldados en Afganistán movilizados en “misión de paz”. ¿Es eso lo que saca España de todo esto?¿Vidas humanas para enmendar una situación elegida democráticamente por otro gobierno? Sinceramente, Zapatero debería de olvidarse de buscar asiento en una cena con Bush y emplear el tiempo que le queda en cosas de verdad fructíferas y que lleven a alguna parte.

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Por último me gustaría recomendarles la lectura de un artículo elaborado por Loretta Napoleoni, experta en financiación del terrorismo, asesora a varios Gobiernos en temas de lucha antiterrorista, en el que hace una radiografía muy interesante Al Qaeda y del cual me voy a permitir el lujo de copiarles el último párrafo.

Si hoy vivimos en un mundo mucho más peligroso es porque los políticos manipularon la verdadera naturaleza de Al Qaeda y convirtieron la visión que tenía Osama bin Laden de EE UU en una profecía autocumplida. Si se hubieran empleado los recursos para llevar ante la justicia a Osama bin Laden y Al Zauahiri, Al Qaeda habría quedado relegada a los libros de historia en lugar de ocupar las primeras páginas de los periódicos. El sexto aniversario de la tragedia de las Torres Gemelas parece una buena ocasión para empezar a revelar la verdad y utilizarla con el fin de llevar la paz a nuestro mundo. Callar a Bin Laden y Al Zauahiri no acabará con la violencia islámica, pero sería un paso en la buena dirección. Otro paso más sería el de dar con una solución a la pesadilla iraquí y poner fin al paralelismo entre Al Qaeda y la guerra fría. Pequeños pasos hasta que todos los mitos de los seis últimos años queden al descubierto y sean destruidos.

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~ por garciaorta en septiembre 25, 2007.

Una respuesta to “La cruzada por el petróleo”

  1. Leido

    Un saludo.

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