Palabras perdidas: Una, dos, tres, cuatro
Y un día desperté, helado de frío.
Con la piel de gallina me volví sobre mi mismo.
Triste intemperie de una habitación vacía.
Blanca como la nieve, orgullosa como el mar.
Tanteé mil esquinas.
Me perdi en mi presencia.
Tarareé una canción que me devolviera la cordura.
Me pregunté por qué Dios me volvía a dejar solo.
En un mundo vacío, sin palabras escritas.
Pero un triste martilleo golpea mi pecho.
Por mis venas fluye tinta, de celulosa es mi piel.
Una vieja Olivetti empieza a crear palabras.
Una, dos, tres, cuatro
Y me encontré en un jardin
Cinco, seis, siete, ocho
Y me transformé en una flor.
Nueve, diez, once, doce
Y la historia comenzó.




Es la magia del tic-tac.
Luz de gas dijo esto en Noviembre 27, 2008 a 11:18 am